La fachada del Teatro Salón Cervantes es de estilo modernista, con trazos muy simples, de ladrillo. Se inauguró en la primavera de 1888. Tras la guerra civil el teatro se convirtió en cine. El edificio, en 1973 fue sala de baile, se vendió y se convirtió en sala de bingo en 1979, hasta que el Ayuntamiento lo compró en 1986. Tres años después, en 1989, la Comunidad de Madrid lo reformó completamente para que volviera a ser el teatro decimonónico que había sido, con su patio de butacas, palcos y escenario.