Los hermosos bosques de Aralar y las zonas de pastos hacen que esta sierra tenga un gran valor naturalístico: hayas, robles y avellanos se levantan junto a pastizales por los que deambulan ovejas latxas, yeguas y caballos. Aunque la naturaleza es la protagonista en la sierra de Aralar, la piedra también juega un papel importante. Nos ha dejado multitud de dólmenes diseminados por toda la sierra, bellos caserones como los de Madotz, Astitz o Baraibar, molinos como el de Aitzarrateta o ermitas como la de Santiago de Itxasperri. Aunque, sin duda, el monumento más destacado es el santuario medieval de San Miguel de Aralar. Lugar emblemático en cuyo interior se conservan las cadenas que según la leyenda llevaba Teodosio de Goñi como penitencia por haber matado a sus suegros, víctima de un engaño del diablo y de las que se vio liberado al invocar a San Miguel venciendo así al dragón de Aralar.