Con una extensión de 1.180 metros, estamos ante una de las playas más impresionantes del litoral almeriense e incluso de todo el Mediterráneo. Un lugar idílico con una amplia playa virgen bordeada por un complejo dunar. Situada en el paraje del Campillo del Genovés, su belleza natural destaca gracias a que a su alrededor no hay ni edificios, ni carreteras, ni chiringuitos. La playa recibe este nombre pues en ella tuvo que resguardarse una flota de genoveses debido a una tormenta, allá por el año 1147.