Todo el conjunto urbano de Segobriga (muralla, monumentos públicos civiles y religiosos, casas y negocios) estaba armónicamente situado en medio de un paisaje, imagen del amplio territorio del que la ciudad era el centro ideológico y social. De forma radial, vías de comunicación salían desde la ciudad y la enlazaban con las restantes ciudades del Imperio y con su capital, Roma, de la que toda ciudad romana se consideraba copia e imagen. En un estado de conservación más que aceptable en comparación con otros restos ubicados por la península, su visita proporciona una idea de cómo se desarrollaba la vida cotidiana en una ciudad de la antigüedad.