La Ferrería de San Blas, construida en 1846, es un complejo industrial siderúrgico con altos hornos de cok, algo que supuso un acontecimiento de gran importancia en aquella época por la utilización de la más alta tecnología del momento y, en especial, por la singular arquitectura neogótica de la gran nave de la laminación. La fábrica está construida en piedra y ladrillo, con una gran nave central totalmente diáfana, sin pilares, sustentada la cubierta por una sucesión de arcos diafragma. Tiene una planta basilical de 3 naves, siendo la central más elevada y ancha. Las naves laterales se cierran con bóveda de medio punto a 5 metros de altura y se comunican con la central por medio de arcos apuntados.